20 agosto 2005

Cómo ser inmortal (nota)

“Desde los tiempos en que la especie humana comenzó a emitir sus primeros sonidos significativos, las familias y las tribus necesitaron de los ancianos. Con el lenguaje, los viejos se transformaron en la memoria de la especie: se sentaban en la caverna, alrededor del fuego, y contaban lo que había sucedido (o se decía que había sucedido, que es la función de los mitos) antes de que los jóvenes que escuchaban esos relatos hubiesen nacido. Antes de que comenzara a cultivarse esta memoria social, el hombre nacía sin experiencia de especie, no tenía tiempo para forjársela, y moría sin proyectarla. Después, un joven de veinte años era como si hubiese vivido cinco mil, porque los hechos ocurridos antes de que él naciera, y todo lo que habían aprendido los ancianos, pasaba a formar parte de su memoria. Más tarde vino le escritura. Luego la imprenta. Hoy los libros son como aquellos ancianos: el libro es un seguro de vida, una pequeña anticipación de inmortalidad”. (Umberto Eco)

Enviado por Juan Alberto Insausti; Colonia, Uruguay.

Palabras con peso (nota)

“Una idea entera se cambia porque una palabra se trasladó de su sitio. Las palabras tienen sombra, transparencia, peso, plumas, tienen de todo lo que se les fue agregando, de tanto rodar por el río, de tanto transmigrar de patria, de tanto ser raíces” (Pablo Neruda).

Enviado por Anabella Garin; Tenerife, España.

Ideario de El Aleph (nota)

Todos buscan un lugar en el mundo. Nosotros hemos fundado un lugar para tu mundo. No vamos a engañarte con facilismos de vuelo corto. A escribir se aprende escribiendo. Por eso en todos los formatos de nuestro Programa de Talleres desarrollamos un ritmo sostenido de creación y corrección, de fuego y reglas. Incorporar técnicas no limita tu creatividad, sino que la hace comprensible, cautivadora y emocionante para cualquier lector, y evita que te quemes en un arrebato o te ahogues en una humareda. Hasta el incendio más vigoroso tiene una lógica que lo confirma, desde la cual ha nacido y gracias a la cual se extiende: la luz y el calor de todo fuego no serían posibles sin unas reglas físicas y químicas que permiten el prodigio. Ésas son las reglas del fuego.

PARA QUE VAYAS AL LUGAR QUE ELIJAS

Dicho de otra forma: en este viaje hacia el otro que es todo arte, pondrás el combustible de la inspiración, y nosotros te ayudaremos con la puesta a punto del vehículo del Lenguaje, que es tu medio. Un escritor no es alguien que llora bien, o que ríe bien. Es alguien que se preocupa por escribir mejor, para comunicar aquella alegría o esa pena que ha sentido. Manejando bien el lenguaje es como se llega. El autor viaja con la fuerza de su combustible emocional, impulsando un vehículo que ha aprendido a conducir. De lo contrario el vehículo se le desarma, pierde el combustible, y aquella rica fuerza emocional se quema, se evapora o se derrama en el silencio de una ruta perdida. Vivirás una rica experiencia en un buen Taller. Te daremos las mejores herramientas para que aprendas a utilizarlas del modo más preciso. Y de esa forma irás adonde quieras sin perderte.

autor: Edgardo Ariel Epherra (coordinador Programa El Aleph)

Historias íntimas (convocatoria)

‘Un recreo para el corazón’ se titula el libro que la editorial Ediba distribuyó en América y Europa, con testimonios de vida y trabajo de docentes de todo el mundo. Ahora el sello se encuentra abocado a reunir material para un segundo volumen. La idea sigue siendo publicar las historias más curiosas, humorísticas o emocionantes que se viven en escuelas, institutos de enseñanza artística o científica, universidades, etc. Y la invitación es para todas las personas que hayan sido protagonistas o testigos de alguno de estos hechos ‘memorables’. Basta con sentarse al teclado, abrir la memoria del corazón y dejar que el relato fluya (no más de tres páginas A4). Después puede enviarse a historias@ediba.com con datos completos del remitente. ¡No dejen de escribir!

Fraseo (nuevos aforismos)

¿Qué pasará cuando hayas muerto? ¿Qué morirá cuando hayas pasado?

Nunca te guardes un beso: un beso es para darlo.

Ser infeliz es una desgracia, ser un infeliz es una culpa.

No hay nada más engañoso que la realidad.

Prefiero un buen sueño a un mal recuerdo, y un mal recuerdo a un buen olvido.

autor: Edgardo Ariel Epherra

Taller virtual: opción real (nota)

Ameno. Seguro. Estimulante. Provechoso. Así está pensado nuestro Taller a Distancia, que integra a los amantes de las Letras en todo el mundo de habla hispana. El espacio es una propuesta del Programa de Talleres Literarios El Aleph, organizado por la Asociación Cultural ‘Prolibro’ con auspicio de la Fundación Internacional Jorge Luis Borges.

CON TU GUÍA LITERARIO PERSONAL

Muchas veces el tiempo y la distancia impiden tomar parte en una actividad de buen nivel, y sacarle el mejor provecho. Este diseño de Taller lo soluciona: el Coordinador atiende plenamente a tus expectativas personales, que pueden ir desde el mero pasatiempo creativo hasta la búsqueda de un destino literario concreto. En pocas palabras: te ayudamos a ‘sintonizar’ con tus ganas y tus posibilidades de crear literatura, adaptando el trabajo a tus tiempos y a tus metas, de la forma más profesional, amena y segura disponible en la Red.

¿CUÁL ES LA IDEA?

El diseño de este Taller Literario, que se dicta a distancia y en forma individual, nos permite un vínculo más concreto, menos disperso, y sumamente útil para incrementar las virtudes de tus textos, y trabajar sobre algunos puntos mejorables en tu producción literaria. Los objetivos son estimular la producción de escritura, ofrecer técnicas para la corrección de la propia obra, y abrir el juego a la apreciación de textos de otros escritores. Es decir: se trabaja estimulando la inspiración y desarrollando la técnica, para ayudarte a leer más, escribir mejor, y disfrutarlo en tu tiempo libre.

EL DESEO Y EL PERMISO

No te hará falta conocimiento ni experiencia anterior (al ser un Taller Individual, partimos de la base que trae cada alumno). Tampoco hay límites de edad ni nacionalidad. De hecho, trabajamos sin inconvenientes con personas de todos los países de habla hispana, o que hablen el idioma en cualquier lugar del mundo. Sólo hace falta sentir el deseo y darse el permiso para disfrutar una experiencia enriquecedora.

¿CÓMO ES UNA CLASE?

Dictamos una clase por semana, personalizada e individual, que se envía por correo electrónico. Te remitimos la clase todos los sábados, incluyendo una propuesta de trabajo. El miércoles siguiente deberás enviar tu escrito. Con la clase del sábado que sigue te llegará un comentario detallado del trabajo que hiciste, con sugerencias y datos teóricos de utilidad, más otra consigna de escritura para el miércoles. Desde el inicio establecemos ese ágil ida y vuelta, intenso y permanente, y los progresos son significativos según avanza el Taller.

PARA CUIDARTE MEJOR

Nuestros contactos se realizan exclusivamente por e-mail mediante envíos personales (no a listas de correo) empleando la casilla que designes para la actividad, y la nuestra: tallerelaleph@yahoo.com.ar Esto hace las cosas más fáciles y seguras: no necesitarás invertir horas de navegación, ni exponer tus datos, manejarte con claves de acceso, o entrar en algún sitio en momento obligatorio. Tampoco arriesgarás tus escritos en el cyberespacio.

DURACIÓN DELTALLER

Este Taller tiene la duración que quieras darle: cada mes de trabajo se considera en cuatro clases.

‘ME DUELE LA CABEZA’

Si tuvieras que interrumpir el Taller durante un período extenso por razones personales, no hay más que avisarnos para acordar una reprogramación de las clases. La experiencia, hasta donde puedas realizarla, te resultará útil. Por otra parte, si la interrupción es ocasional (falta de tiempo para escribir durante una semana) sólo perderás la oportunidad de hacer ese texto y recibir el comentario, pero tus clases proseguirán normalmente. Se te considera alumna o alumno regular en tanto mantengas los contactos semanales por mail (con el envío del trabajo, o tu aviso de que no pudiste hacerlo) y mientras abones la cuota que corresponde a cada mes.

PRIMERA CLASE

La Asociación Cultural 'Prolibro' (ONG, Personería Jurídica nº 15.315) responsable del Programa de Tallres El Aleph, garantiza estricta reserva sobre los datos y la correspondencia que mantendremos. Cuando elijas el modo de pago e ingrese tu primera cuota, recibirás de inmediato la clase inicial. Lo primero que te sugerimos es escribir a tallerelaleph@yahoo.com.ar, para conocer el sencillo trámite de incorporación al Taller. Y en poco tiempo, si es tu voluntad, podrás estar publicando junto a nuestros autores en este mismo sitio. ¡Hasta muy pronto!

Madre hay una sola (cuento)

El camino hasta los brazos de su madre es de muy corta distancia, pero no acaba nunca.
Jordi sabe que está soñando. Con una desaforada carrera busca llegar a casa para salvarse del monstruo.
Estas pesadillas –recuerda en mitad del vértigo– siempre terminan bien, o de lo contrario, en el momento más terrible él se despierta con sobresaltado alivio, y allí está siempre su madre que lo rescata del miedo.
Pero ahora el Destripador –mitad hombre, mitad bestia– casi le pisa los talones.
Jordi siente un aliento infernal quemándole la nuca, puede oír el rugido estremecedor, y mira de reojo esa triple fila de dientes aserrados hambrienta de carne humana.
La garra bestial ya baja en un zarpazo, va a apretarle el cuello, pero Jordi apura el golpe de la puerta de calle y echa llave para dejar afuera al Destripador definitivamente.
Sentado en la cama, entre convulsiones y sollozos cuenta su mal sueño, mientras la madre lo abraza muy fuerte y procura darle alivio con palabras que, de a poco, le aflojan tanta angustia.
Entonces Jordi se calma, y pone la mejilla para recibir el beso de las buenas noches.
La mujer acerca su piel con perfume de madre buena y su boca de aliento tibio, y le sonríe compasiva.
Él ve la triple fila de dientes aserrados.

autor. Edgardo Ariel Epherra

19 agosto 2005

'Trigolimpio' dice (nota)

Leo claramente que este sitio está hecho como un acto de amor, y no por cumplir la fantasía de masturbarse en público (tilingada cyber que algunos practican y ofende a los blogueros de verdad) ¡Por suerte hay bastantes sitios como carilla libre en la red! Les recomiendo el mío, un blog de ácido cítricoliterariosocial: titulado TRIGOLIMPIO (EL RESTO EL PAJA) y cuya dirección es www.trigolimpio.bitacoras.com (¡Dejen opiniones !) Luciano.

Enviado por lupereyra@latinmail.com

18 agosto 2005

Las reglas del fuego (poesía)

Hoy te propongo un fuego de palabras
y las reglas del fuego
ya se sabe
nos dictan con su vieja desmemoria
que la llama es el momento
y el momento la luz
y la luz llama.

Entonces desde el alma y sin las dudas
justo cuando la noche nos pronuncie
hay que dar un buen salto
sin embargo vuelo
subir a lo más hondo
de esa ninguna parte
donde se pierde el todo por el todo
y se ganan los cielos de la piel
con las manos
mientras la luna pinta destinos de moneda
brillando al aire libre
con tu cara
y mi cruz.

Vamos: este futuro ayer nos pertenece
no queda nada más que su momento
para hacer el amor
y las valijas
y pensar no te vayas
y decir hasta siempre
y fundar cicatrices como olvidos.

Hace frío allá afuera
y es noche de naufragio
yo te propongo un fuego de palabras
para escribir de a dos
en carne viva.

autor: Edgardo Ariel Epherra

Ni blanca ni radiante (ensayo)

El lugar donde se juega la vida de mis textos es el primer borrador y no un papel virgen. Por eso me atrevo a esta refutación de la página en blanco, asunto recurrente en las entrevistas periodísticas, aulas de talleres y conversaciones de escritores. Prefiero imaginarme delante de esa hoja de papel tachonada como si estuviera frente a una mujer inquietante, con la cual ya hemos librado la primera batalla del amor. Me escucho hablarle así:

Y pensar que hasta hace poco eras tan virgen como es posible en estos días: una página en blanco capaz de la frase perfecta, del párrafo ideal, del escrito irreprochable.
Y sentir que hasta no hace mucho hubieses podido abrigar el trazo fino con que comienza a dibujarse un paisaje irreal de tan verdadero, la escena cumbre de la mejor historia, el verso más profundo, una idea definitivamente luminosa.
Y ver que ya no sos más inocente, que tu piel blanca tiene las manchas, los olores y la textura de la vida, y muestra el mapa de un destino para que yo lo cumpla o no lo cumpla.
Y escuchar tu silencio tembloroso; comprobarte ahí, tal vez incorregible, suspendida en una vacilación de presagio, despeinada en tachones, hurgándote la nariz de la desmemoria, rascándote la oreja del asombro, chasqueando la lengua de las dudas, tragando la saliva del deseo como quien quiere la cosa, temblando -como una hoja- por esta celebración vertical, tensa, inclaudicable, con que te penetré y me hiciste tuyo.
Y saber, luego de haberme derramado a fondo, que ahora yo también soy menos virgen (pero con cada página todo recomienza): asumir que nuestros caminos irán separándose, que me abandonarás por el primero que te ponga los ojos encima, y yo te dejaré por otra que tenga menos arrugas y ofrezca nuevos márgenes de libertad.
Y agradecer que hayas abierto esas piernas alas generosas para que yo te dedique unos fervores sin vuelta, y ahora alumbres este torpe montoncito de frases que se parece (un poco) a mí.

autor: Edgardo Ariel Epherra

Talleres presenciales y más

El Programa de Talleres El Aleph ofrece un atractivo formato a distancia (ver nota ‘El Taller Virtual: opción real’) y en la modalidad presencial coordina el funcionamiento de grupos de niños, adolescentes y adultos que realizan encuentros semanales de lectura comentada y escritura creativa, durante los doce meses del año. También se organizan ciclos de charlas abiertas, jornadas, cursos breves y conferencias, sin restricción geográfica, por pedido de organismos, empresas o fundaciones. El primer paso para integrar alguno de nuestros talleres presenciales, a toda edad y con el nivel de conocimientos literarios que fuere, es escribir a tallerelaleph@yahoo.com.ar A esa misma dirección puede solicitarse una actividad de Extensión Cultural desde cualquier ciudad o país.

Todas las consultas se responden de manera personal.
¡Muchas gracias por compartir este espacio creativo!

¿Por qué El Aleph? (nota)

UN LUGAR PARA TU MUNDO
Con alegría, sentido de pertenencia, compromiso y solidaridad, talleristas de todas las edades y sectores socioeconómicos, habitantes de una variada geografía, construyen un proyecto de singulares características animando una sostenida labor de producción y difusión literaria. María Kodama, viuda de Jorge Luis Borges, en reconocimiento al nivel del Programa, autorizó expresamente a denominarlo con el título de aquel célebre cuento del escritor argentino, otorgando también a nuestros Talleres el auspicio de la Fundación Internacional Jorge Luis Borges.

LOS RESPONSABLES
Este Programa de Talleres está organizado por la Asociación Cultural ‘Prolibro’, una ONG dedicada a promover la palabra escrita como hábito de esparcimiento creativo, como herramienta de aprendizaje y como medio de comunicación entre individuos y culturas. Bibliotecarias, docentes, periodistas, autores y otras personas entusiastas y estudiosas integran ‘Prolibro’, y colaboran con el diseño de actividades y seguimiento de resultados.

MODALIDAD DE TRABAJO
La actividad del Programa El Aleph –declarado ‘de interés Municipal’ por el Concejo Deliberante de Bahía Blanca, Argentina– reconoce las modalidades presencial y a distancia. En la primera se ha creado el Taller para niños ‘Los Chicos Cuentan’, el Taller juvenil ‘El Puente’, y los grupos de adultos, que se nuclean bajo la denominación general de ‘El Aleph’. En la modalidad a distancia funciona un taller de particulares características llamado “Las reglas del fuego”.

DESTINATARIOS Y OBJETIVOS
Cualquiera de estos Talleres está destinado a toda persona que sienta la inquietud de: a) compartir un espacio de ocio creativo, b) explorar lecturas que amplíen sus horizontes culturales y técnicas que mejoren su expresión escrita; c) emprender la búsqueda profesional de un destino literario.

EXTENSIÓN COMUNITARIA
Además de clases virtuales y presenciales, El Aleph realiza periódicamente Jornadas de Lectura Abierta, fomentando el conocimiento de obras y autores en distintos ámbitos (bibliotecas, escuelas, sociedades de fomento, fundaciones, plazas, confiterías, universidades, salas teatrales y otros escenarios). También se creó el Encuentro con Autores Nacionales, convocatoria anual donde escritores de reconocida trayectoria dialogan mano a mano con un público numeroso y heterogéneo. Asimismo, periódicamente se genera la publicación de colecciones de narrativa y poesía de los talleristas.

FOROS INTERNACIONALES
El Programa Aleph tiene presencia en ámbitos donde se debaten cuestiones relativas a su interés, enviando alumnos, coordinadores o docentes, para presentar obras, capacitarse o disertar sobre experiencias de trabajo. Así fue invitado por la Fundación El Libro a comunicar Ponencias en el Congreso Internacional de Promoción de la Lectura. En ese mismo Foro El Aleph expuso junto con especialistas de Argentina y otros países como el cantante Joan Manuel Serrat, el escritor Mempo Giardinelli, la novelista Ana María Shua, etc.

Su plan a mi antojo (cuento)

Si una cosa me molesta es que vengan a interrumpirme cuando estoy sumergido en mi trabajo. Y espero que esta mañana eso no suceda, porque se me ocurrió un cuento.
Es algo a primera vista muy común: simplemente un asesinato. Dos hermanos, Laura y Nicolás, deciden matar a un hombre. Así empieza todo.
Y me apasiona ganarle espacios al blanco ciego y sordo de la hoja, dibujar el carácter de Nico y el de Laura, su plan a mi antojo, el formidable cambio que esa acción puede imprimir en sus vidas grises.
Entonces tomo las primeras decisiones. Disfruto mientras miran los relojes y sienten llegar la hora del miedo unánime, cuando estén ahí. Voy a echarlos a la calle y hacer que tiemblen de frío y ansiedad; puedo agregar un poco de niebla y de silencio a tanta angustia, describir sus rostros y sus almas, o solamente sus actos, para que tengan tantos rostros y almas como lectores su historia. Puedo hacer con ellos lo que quiera. Incluso arrinconarlos y hablarles cara a cara.

Vamos, Laura, que llega el momento de la acción. Estás lista, abierta en mi mente como una mariposa repentina y perpleja, que va a ser clavada en frases. No llegues tarde al encuentro con tu hermano. Apagaste todas las luces y diste dos vueltas a la llave en la puerta de tu departamento. Afuera, vestida de ridículo impermeable y anteojos oscuros, de sombrero, de dudas, de palidez, vas pensando que no hay márgenes para el error. Nico te está esperando (parecidos anteojos, abrigo de otra época) con el arma entre sus ropas: el juguete implacable y metálico vuelve y revuelve en tu imaginación. Porque ustedes dos van a matar a ese tipo, ¿no, Laura? Habrá gritos, un balazo, mucha sangre. Sangre y tripas de verdad.

Bueno: la hermana está en orden. Laurita me sirvió para sugerir el conflicto del cuento; la presenté, y ya marcha a enfrentar el minuto decisivo. Un trago de whisky me anima a entrar en el alma de Nicolás, para seguir tensando la cuerda desde allí. Pero a él no le hablo como hice con Laura. Elijo escuchar su voz más íntima, mientras espera en una esquina insospechable.

Se muere, hoy se muere como un perro. Pasó todos los límites, me ha humillado y ahora quiere meterse con mi hermana. El cretino debe pensar que no tengo sentimientos, que mi paciencia es infinita, pero dentro de un rato va a saber quiénes somos. Pienso en María Luz y en los chicos. ¿Qué pasará con ellos si termino en la cárcel? Laura tarda mucho en venir. Siento el peso metálico de esta cosa en el bolsillo y tomo conciencia de que voy a tener que usarla; mirar al desgraciado a los ojos y decirle o no decirle lo que adivinará de todas formas cuando abra la puerta de su casa, oiga el ‘click’, vea mi mano con el arma, suene el tiro y se derrumbe para siempre. ¿Será así de fácil? Por fin llega mi hermana. La tomo del brazo diciéndole que todo va a salir bien, pongo un beso helado en su mejilla y subimos a un taxi.

Promesas, amenazas. Se viene el clímax del cuento, y mis personajes resisten el peso de la tensión dramática bastante bien. Dejo el Whisky. Ahora un café negro me abre los ojos: veo a Laura muerta de miedo, a Nicolás muerto de odio, ambos con sus muertes que transferir al cuerpo de un hombre que espera en alguna parte de la ciudad para quitarles ese peso de encima. Los dos hermanos son como ratas de laboratorio que pueden estimularse, entorpecerse, inmovilizarse y empujarse de nuevo a la exasperación. Mi trama es un laberinto de paredes altas y senderos angostos, y ellos ya no pueden hacer otra cosa que avanzar. Entonces no les hablo, no los escucho. Miro desde arriba.

Pagan el taxi, y salen otra vez a la mañana bulliciosa. Nadie parece notar su existencia, y eso los tranquiliza porque saben que todo depende de ellos. Llegan al edificio. Entran, detrás de una viejita con bolsas de compras. El tipo que quieren matar vive en el tercero ‘F’: los hermanos suben por la escalera, más cómoda que el ascensor con su posibilidad de inquilinos y de espejos. Entonces se miran. Por primera vez se ven las caras del insomnio y de las dudas, y si embargo los ojos de Laura y de Nicolás dicen que han sido demasiadas cosas, que el juego llega a su fin. Ella llama a la puerta de madera lustrada, y él saca del abrigo ese viejo revólver que nunca imaginó necesitar.

Confieso que me gusta ver sufrir a los personajes. Es bastante sádico, pero inevitable: son los actores del drama. Y vienen actuando bien, Laura y Nico. Ahora la atmósfera está muy cargada, el suspenso ya no se puede prolongar, y esto tiene que desencadenarse. Así que me pongo a imaginar cómo remataré la historia. Aquí necesito -más que nunca- máxima concentración. Y si hay algo que me molesta es que vengan a interrumpirme cuando estoy sumergido en mi trabajo. Los escritores vivimos rodeados de gente que nos reclama para cualquier estupidez, en momentos inoportunos, sin entender el daño que pueden hacerle a una buena historia. Ha sonado el timbre. Era demasiada tranquilidad. Dejo mis papeles procurando retener las imágenes del bello asesinato que preparaban Laura y Nico. Abro la puerta dispuesto a ensayar un amable corte al intruso. Cuando levanto la vista, una mujer y un hombre con anteojos oscuros y aspecto de ratas asustadas me miran fijamente.

Fueron cinco minutos, o una vida. Abandonamos por fin el edificio, apenas entornada la puerta del departamento ‘F’, tras la cual el jodido maniático se desangra. Los dos lo miramos a los ojos, los dos le regalamos el odio de nuestro silencio por unos pocos segundos. Casi se diría que ambos hicimos fuego y pateamos el cadáver hasta esconderlo detrás de la puerta. Ahora el aire es más limpio. Nos espera la cárcel, o una vida feliz con nuestras familias. En todo caso ésas serán historias que escribiremos ya sin madrugadas y nieblas y planes a su antojo, y libres de toda tiranía. Nosotros dos, solos, hasta la última línea de esta historia.

autor: Edgardo Ariel Epherra

Encuentro con autores (nota)

Estos son algunos de los escritores que han pasado por el ciclo ‘Encuentro con Autores Argentinos’, del Taller Literario El Aleph, organizado con entrada libre y gratuita:

Félix Luna, María Kodama de Borges, Osvaldo Bayer, Abelardo Castillo, Alicia Jurado, Eduardo Gudiño Kieffer, Alicia Steimberg, Guillermo Martínez, Pablo De Santis, Raúl Brasca, Sylvia Iparraguirre, Ana María Shua, José María Castiñeira De Dios, Carlos Ulanovsky, Eduardo Aliverti, Hamlet Lima Quintana, Liliana Heker, Mempo Giardinelli, Bernardo Ezequiel Koremblit, Guillermo Saccomano, Leo Masliah, Horacio Salas, Elsa Bornemann y Miguel Rep.

La propuesta del Encuentro es generar espacios de libre diálogo entre un público siempre numeroso y heterogéneo, y autores de renombre que difícilmente pueden abordarse en un encuentro mano a mano y con agenda abierta. Después, naturalmente, se programa una cena, con sobremesa informal de la que participa el escritor invitado y los alumnos de El Aleph.
A fin de evitar tumultos y avalanchas, los funcionarios y empresarios que lo deseen pueden inscribirse desde ahora mismo para patrocinar el Encuentro del año venidero. ¡Llamen ya! (o dejen sus datos al pie de esta nota).

Fraseo (viejos aforismos)

Comprarse un pajarito o desplegar las alas: cada uno hace lo que puede.

Los espejos son como la tele: lo que uno mira es lo que uno es.

Claros días en que éramos tan distintos que resultaba imposible ser distantes.

Y creen que porque se arrastran hacia arriba no se arrastran.

Eres un vivo color en la paleta del dios ciego: derrámate y anda.

autor: Edgardo Ariel Epherra

Feria internacional (nota)

TRAYECTORIA
Esta convocatoria llegó a calificarse como una de las más importantes del interior del país en materia de libros, espectáculos y actividades culturales conjuntas. Sucesivamente ha merecido declaraciones de interés cultural y legislativo, y auspicios del Consejo de Educación y Cultura de la Provincia de Buenos Aires, la Secretaría de Cultura de la Nación, la Fundación Internacional Jorge Luis Borges, y numerosas empresas privadas y organismos oficiales.

CON TODO. PARA TODOS
Con entrada libre y gratuita, la programación cubre las más diversas expectativas: anualmente se alternan presentaciones de libros, muestras de plástica, recitales, actividades para chicos, encuentros juveniles, jornadas de lectura abierta para poetas y narradores, fogones de cuento y música, cursos de perfeccionamiento para docentes, seminarios de divulgación científica y literaria, mesas de debate, conferencias, paneles sobre periodismo, salud, deporte, y proyección de cine y video en pantalla gigante. Además de las salas para el desarrollo de esta actividad, el público dispone de la tradicional y siempre renovada exposición de libros en numerosos stands de instituciones, librerías y editoriales. Han honrado la programación de la Feria del Libro de Bahía Blanca escritores locales, del interior de Argentina, y visitas procedentes de Uruguay, Chile, Cuba, Canadá, España y Francia entre otros países. Además en cada edición se fue incrementando una lista de disertantes nacionales de reconocida trayectoria.

HOY POR HOY
Hasta que se recompongan (?) los desastres que muchos políticos y banqueros propiciaron en los últimos años al país, el programa de esta Feria está detenido en su capítulo onceavo, pero nos permite este balance de más de una década de exitosas realizaciones, y quizás un moderado optimismo a corto plazo.

¿Qué es Prolibro? (nota)

La Asociación Cultural PROLIBRO es una Organización No Gubernamental (ONG). Como institución civil sin fines de lucro -Personería Jurídica nº 15.315- se rige por sus propios Estatutos, sin relación de dependencia con sectores políticos, religiosos, económicos ni de otra índole.

¿Cuáles son sus objetivos?
PROLIBRO tiene como finalidad la promoción del libro como hábito de esparcimiento y herramienta educativa, además de la revalorización del lenguaje escrito como medio de comunicación entre las personas más allá de su edad, formación intelectual y nivel socioeconómico.

¿Quiénes la integran?
Componen PROLIBRO periodistas, educadores, científicos, estudiantes, profesionales de diversas disciplinas, y demás personas que comparten un especial interés por los objetivos fundacionales de la entidad. El registro de asociados permanece abierto sin restricciones, y la única exigencia es el respeto por el Estatuto, incluyendo el inalienable derecho del hombre al trabajo, la vida y la libertad, que es decir a la Cultura en un sentido integralmente humano.

¿Dónde desarrolla actividades?
Se generan emprendimientos en fundaciones, universidades, representaciones diplomáticas, escuelas, bibliotecas, sociedades de fomento barrial, asociaciones intermedias, sindicatos, colegios profesionales y empresas. El ámbito de trabajo de PROLIBRO es la comunidad en cualquiera de sus estratos, y los destinatarios son todos sus miembros, incluso quienes aún no saben leer o los que ya no pueden comprar un libro. Dada la universalidad de estos enunciados, no existe un límite geográfico para su desarrollo.

¿Cómo implementa su trabajo?
La Asociación mantiene intercambio informativo con distintos sectores, elaborando diagnósticos y recibiendo inquietudes. También se realizan acuerdos institucionales para la organización de eventos, talleres, cursos, jornadas, charlas y muestras. PROLIBRO oficia de nexo entre editores, libreros, escritores, artistas, profesionales y técnicos entre sí, y de ellos con los sectores que pudieran requerir sus servicios.

¿Cuándo se fundó y qué produjo hasta ahora?
La Asociación Cultural PROLIBRO fue creada en la ciudad de Bahía Blanca, Argentina, el 5 de diciembre de 1988, por el escritor Edgardo Ariel Epherra. Cofundadores fueron María Cristina Baridón (música y diseño gráfico), Aída Elena Di Sarli (bibliotecaria), y el grupo directivo que se integró con Daniel Marchegiani (técnico), Nora Mandolesi (docente), Martín Barcia (periodista), Aldo Horacio Pirola (historiador), Alberto Domínguez (contador) y Víctor Gismano (abogado). Desde entonces viene trabajando ininterrumpidamente en la organización y promoción de actividades culturales.

Realizaciones:
Los emprendimientos de PROLIBRO abarcan desde pequeños actos culturales en ámbitos comunitarios o escolares, hasta realizaciones de proyección internacional.

- Presentación de libros, dictado de Conferencias, Talleres Literarios y de Comunicación Social.
- Convocatoria a certámenes literarios nacionales de Poesía, Cuento y Ensayo, para adultos y adolescentes.
- Convenio con el Colegio de Abogados -distrito X- para la creación de la Editorial del Colegio, con la finalidad de publicar libros y revistas profesionales y de interés general, y consultoría periodística de su revista ‘Vínculo’.
- Diseño del Programa de Talleres Literarios El Aleph, en sus formatos presenciales y a distancia, para todas las edades.
- Creación del Ateneo Literario Julio Cortázar.
- Convenio para el intercambio y la divulgación suscripto por la Presidenta de la Asociación Cultural PROLIBRO, sra. Cristina Baridón, y por la Presidenta de la Fundación Internacional Jorge Luis Borges, sra. María Kodama.
- Creación y Organización de la Feria del Libro de Bahía Blanca, que en once ediciones ininterrumpidas alcanzó proyección internacional.
- Organización del Encuentro con Autores Nacionales (charlas abiertas con escritores argentinos de reconocida trayectoria).

Agosto (poesía)

Por ejemplo estar
a mil kilómetros de mi mejor recuerdo,
por ejemplo estar lejos de tus manos
o en la mitad de un frío sin ginebra,
de tres de la mañana de un agosto
a paso lento.

Por ejemplo estar solo
y que la lluvia empiece y no haya nadie
detrás de una persiana
al borde de una risa
en el filo del eco de un te quiero.

Por ejemplo estar
estar un poco triste un poco muerto
un poquito borracho
y que la lluvia empiece...

autor: Edgardo Ariel Epherra

'Prensa Cultural' (nota)

La última mitad de los años 80 y la primera de los 90 fue el período de más vigor editorial para algunas revistas zonales de fuerte arraigo, que nacieron en la ciudad de Bahía Blanca y alcanzaron proyección nacional. Eran emprendimientos periodísticos esencialmente vocacionales, orientados a la divulgación y a la producción cultural, cuyas Redacciones estaban pobladas de cronistas y escritores en ciernes, más algunos profesionales de trayectoria que colaboraron enriqueciendo formas y contenidos. Este Blog tiene la nostalgia del papel en sus venas, ya desde el nombre, y quiere homenajear aquella tinta rescatando el ejemplo de ‘Prensa Cultural’, posiblemente la segunda publicación en importancia del rubro durante la época que se cita (pero la que mejor conocemos).

Antes había nacido ‘Senda’, con Gustavo y Omar López, Omar Sansone, Sergio Sammartino y un rico Staff, para hacer honor a su nombre trazando la ruta en aquello de dar a conocer textos y contextos, y generar eventos (muestras, concursos, programas de radio, y un largo etcétera). Aún hoy el trabajo de parte de ese equipo tiene vigencia en el ‘Espacio Vox’.

Luego de ‘Senda’ (y entre otras revistas) aparece ‘Prensa Cultural’. Tomando un número de 1992 se nota la preocupación por asuntos ambientales (hablan de prevenir, de informar, de reclamar controles y asegurar la vida que corre peligro por la amenaza industrial, y se pide un censo de salud para conocer la evolución del registro de tumores y enfermedades respiratorias desde el asentamiento del Polo Petroquímico); hay temas relacionados con la música, la plástica, las letras, el teatro; y un suplemento llamado ‘Fuerza Interior’ donde corresponsales de varias provincias argentinas vuelcan testimonios que, ahora, tienen invalorable cotización de archivo.

Algunas de las firmas que aparecen en 'Prensa Cultural' son las de Cecilia Reyes, Blanca Visani, Ramón Minieri, Gabriela Luque, Augusto Meyer, Marta Tallarico, Atilio Zanotta, Elena Estévez, Elena Di Sarli, Juan Luis Valenzuela; todos referentes en el ámbito de la educación, las letras y el periodismo que hoy viven y trabajan con éxito en sus profesiones, y en general lo hacen fuera de la ciudad. Con errores y desasosiegos, desde una revista de cultura, durante muchos años ellos le brindaron a Bahía Blanca, y desde allí a casi todo el país, una prueba de fe en el trabajo de promoción cultural.

¿Cúantos narradores, músicos, pintores, actores, poetas, hemos perdido en todo este tiempo? ¿Dónde hay un periodismo especializado que rescate a los que todavía quedan y trabajan sostenidamente? ¿Qué desmemoria estamos incubando para completar el saqueo? ¿Alcanzan las páginas virtuales a frenar un poco (un poco nada más) el derrumbe? Si así fuera, no perdamos un minuto en leer, en escribir, en ponerle el cuerpo y el alma a las palabras. Para no traicionar a los que se fueron y para dar aliento a los que están llegando, que un día, pronto, nos van a preguntar.

autor: Edgardo Ariel Epherra

Resistir el saqueo (ensayo)

Todos aquí sabemos en qué estado está nuestra Argentina. Algunos más perplejos que otros, más furiosos que otros, o más dispuestos a resistir que otros, creo que todos sentimos que es increíble que estemos viviendo tan horroroso presente en esta tierra fantástica, rica hasta la exageración pero saqueada groseramente, con alevosía y ventaja. En ese contexto, vengo a hablar con ustedes como un argentino más, que padece lo mismo que cualquiera y que, como espero que muchos de ustedes, o todos ustedes, se dispone a protagonizar jornadas decisivas. Porque el desastre que vivimos, para el que la palabra crisis ya quedó chiquita, nos impone hacer un formidable ejercicio de imaginación y de audacia intelectual para rearmar de alguna manera la esperanza y acompañar la marcha de un pueblo -el nuestro- que en diciembre pasado despertó de una larga siesta y ahí anda ahora, enloquecido de furia, desordenado y sin dirección, pero nuevamente en marcha.

Yo creo que los docentes argentinos, los intelectuales, los que trabajamos con libros en las manos y sabemos del beneficio magistral de la lectura, tenemos muchísimo que hacer en esta marcha. Tenemos una tarea fabulosa por delante, y de ella vengo a hablar. Porque por estar adormecidos nos hemos dejado saquear de la manera más feroz. ¿Cómo voy a hablarles, entonces, de estrategias de promoción de la lectura, si acá todavía no sabemos si vamos a tener un país en el que aplicar esas estrategias? Tenemos que encontrar las salidas en pleno derrumbe, las soluciones en la desesperanza, las vías de recuperación en medio del escepticismo, la confusión y el miedo. Porque no es verdad que este país no tiene remedio ni que la única salida es Ezeiza. Es hora ya de terminar con esas autoagresiones feroces. Es hora de entender que como sociedad debemos afrontar de una vez la construcción de un futuro posible y vivible, y eso es perfectamente posible porque depende de nosotros mismos. Yo no quiero ser de los que apaguen la luz cuando desaparezca esta nación, pero sobre todo sigo pensando que esta nación no va a desaparecer. La emergencia es terrible, terminal, es cierto, pero todavía depende de nosotros. Y si depende de nosotros es que todavía algo podemos hacer y somos muchos los dispuestos a hacerlo.

Es bueno reconocer las causas del presente, y ésa es tarea principal nuestra, de gentes como ustedes y como yo. Es urgente reconocer que es verdad que la Argentina es víctima de los modos más perversos de la economía mundial, y sin dudas el Fondo Monetario Internacional tiene una enorme responsabilidad en lo que nos ha sucedido porque chichoneó a dictadores y ladrones, y a todos les dijo que eran buenos muchachos, a unos porque eran Cruzados contra el comunismo y a otros porque eran Cruzados contra el macroestado. Pero nosotros como pueblo no estamos exentos de culpa, porque unos y otros Cruzados fueron nuestros, salieron de nuestras entrañas y se formaron en las mismas escuelas que ustedes y que yo. Nosotros, los argentinos, tenemos una enorme responsabilidad en la tragedia contemporánea. Y si no cambiamos, no tendremos remedio.No es cuestión de rasgarse ahora las vestiduras. No se trata de andar acusándose los unos a los otros, o autojustificándose como la mitad de los argentinos que votaron lo que votaron y ahora dicen "yo no lo voté". De lo que se trata es de frenar de una vez a la bestia de la ignorancia que creció en esta sociedad y que hace que, por ejemplo, haya tantos incautos que sienten nostalgia de los dictadores o del Señor Feudal de La Rioja y su pandilla de mafiosos. Y la única manera de parar a esa bestia es con más y mejor educación, con mucha y mejor lectura. En la gravísima emergencia que vivimos, más que nunca es evidente que una de las causas internas del desastre es el deterioro de la Educación y la Lectura. Por años, por décadas, se destrozó la educación pública mientras era irrefrenable la contumacia del sistema audiovisual nacional. Así caímos por los despeñaderos del analfabetismo y el abandono de la lectura. Las consecuencias están a la vista.

Ahora mismo, el FMI nos está diciendo que es mejor ser brutos. No exagero: en un reciente informe del Fondo Monetario Internacional, publicado la semana pasada, se habla de que nuestro país ha recibido durante décadas lo que ellos llaman una "sobreeducación", que es fuente, dicen, de muchos problemas. Porque los pueblos sobreeducados, dicen, tienen expectativas demasiado elevadas, superiores a las que puede brindarle la realidad económica y social en que se desenvuelven. El problema, además, es que cuando el pueblo ha sido sobreeducado resulta ser inconformista, cuestionador y, claro, nunca deja de buscar mejores niveles de vida, lo cual provoca, entre otras cosas, problemas de desempleo y subempleo, conflictos migratorios y no sé qué más... ¿Ustedes se dan cuenta de lo que significa este nuevo eufemismo cretino? "Sobreeducación". Significa que un pueblo "sobreeducado" (como se supone que somos nosotros, los argentinos) es cuestionador y protestón, y por lo tanto exige mejorar su nivel de vida. Habráse visto...Entonces -dicen los genios desalmados del Fondo- mejor hacer que sean brutos, que las nuevas generaciones resulten en un pueblo subeducado. O sea más manso y manipulable, porque ellos suponen que los ignorantes son mansos y manipulables. No han andado estos señores por el conurbano bonaerense, evidentemente, ni por las periferias de nuestras capitales de provincia... Pero ellos proponen profundizar la ignorancia, con la misma necedad con que proponen más ajuste. "Basta de sobreeducación, mejor subeducar" es el mensaje de estos sinvergüenzas de la economía mundial...Bueno, ellos tuvieron y siguen teniendo gerentes entre nosotros. Están en la Casa Rosada, en el Parlamento, en el Palacio de Justicia, en casi todos los economistas al servicio de Bancos y empresas, y en todos los Bancos y casi todas las empresas, y también en las organizaciones empresariales y en las organizaciones sindicales. Eso es el Sistema, ése es el Contubernio que nos gobierna cambiando a uno por otro pero siendo siempre los mismos. Hace cuarenta o más años que son los mismos, y hace cuarenta o más años que el gran edificio de la educación pública argentina empezó a desmoronarse. Estas urgencias, creo yo, no pueden dejar de decirse. Les ruego me disculpen, pero me parece que no tiene sentido hablar de estrategias de lectura, despojadas del contexto. Cuando se te está incendiando el living no podés ponerte a ordenar el dormitorio...

Por supuesto que es urgente recuperar la pasión por la lectura e inculcarla como lo que es: un acto de amor supremo, generoso, encantador y formativo. No es una tarea imposible, ni depende (como muchos creen) del precio de los libros. Hay muchísima gente en la Argentina que por encima del desastre, está empeñada en esta batalla desde hace largo tiempo. Somos muchos los que resistimos, lejos del poder y de los que dictan políticas y se encandilan con modas. Somos muchos los que trabajamos en el interior del país impulsando estas docencias fundamentales, silenciosas, paridas en la conciencia de que no hay peor violencia cultural que el embrutecimiento que se produce cuando no se lee. Basta mirar alrededor, basta ver con ojo crítico el propio patio interior, el bestiario lleno de sonidos y furias que es hoy cualquier calle, cualquier barrio, incluso cualquier escuela de la Argentina. Basta ver la necedad de los que mandan, esos civilizados de mentirita que se están pudriendo en su propia podredumbre. Hoy la sociedad está agobiada y sumida en el desaliento y la desesperación, pero resiste. Y mientras una sociedad resiste, está viva. Yo recorro el país, amigas y amigos, y puedo asegurarles que la realidad no es como muestra la tele porteña, donde se pregona que se desinflaron las asambleas y que nos estamos desmovilizando. Hay evidencias formidables de la resistencia cultural, y hay una amplísima variedad de recursos que los argentinos tenemos para resistir. En el campo de la Lectura es asombrosa la cantidad de programas en marcha, como es notable la conciencia que se ha formado alrededor de su necesidad. En el Chaco tenemos un Programa de Abuelas Cuenta Cuentos que es pionero en la Argentina, y todos los años hacemos un Foro Internacional que es ya un hito en la materia. Hemos creado la primera cátedra de Pedagogía de la Lectura y tenemos libros publicados en los que se da cuenta de esta nueva preceptiva. Miles de docentes del Nordeste Argentino, y del país todo, participan de esta fiesta anual desde 1996. Su onda expansiva se evidencia, en primer término, en la Lectura como valor represtigiado; y enseguida en la persistencia de los planes de lectura que se llevan a cabo en escuelas y bibliotecas.
Muchísimos docentes argentinos se han convertido en militantes de esta causa. Son miles los que por encima de miserias salariales siguen sus vocaciones y se perfeccionan, se capacitan, leen y estudian porque saben que cuando en calles y esquinas los chicos y chicas se suicidan lentamente con cerveza y cocaína, eso no es "un asunto de ellos". Esos son asuntos completamente nuestros y el libro puede y debe ser nuestro instrumento. Una buena novela de Julio Verne, una de Puig, de Yourcenar o de Soriano marcarán siempre senderos de salud mental. Un poema de Orozco o de Gelman siempre cauterizarán las heridas del alma, las llagas de los necios. Un ensayo de Kovadloff o de Sarlo, un cuento de Blaisten o de Cabal, o del inolvidable Cortázar, siempre nos salvarán de la pobreza. Como cualquier diccionario, por modesto que sea, porque un diccionario es como un bolsillo lleno de oro y a la mano. Los maestros deberían volver a esa amistad. ¡Ah, cómo me gustaría que los maestros se preocuparan más por el diccionario que tienen y por los libros y los diarios que leer, que por puntajes y presentismos! Porque de una vez hay que sacudirse las dictaduras de los burócratas y de los sindicalistas, ¿no les parece? Y porque más allá de la perversidad del sistema y de esta crisis maldita que padecemos, y que nos enfurece y agobia, la primera misión del maestro es estar por encima de la circunstancia; el maestro tiene la obligación de saber mirar más allá y por encima del momento presente, aunque el presente lo desespere. El maestro no debe quedarse en el instante, sino que tiene la obligación de pensar en el futuro, del que es custodio. El maestro jamás debe contribuir al pánico general; al contrario, debe contribuir a calmar los ánimos. El maestro debe trabajar por la razón y no fogonear la confusión. Y para la razón y el entendimiento, para aclarar y orientar, para eso están los libros.
Es evidente que la educación pública argentina, de tradición integradora de inmigrantes y cultivadora de un sentimiento nacional progresista, ha sido desplazada por un economicismo suicida que nos ha convertido primero en una especie de narcocalifato de negocios e impunidad y luego en un infierno experimental de la economía especulativa. Cualquier argentino puede añadirle sus propias experiencias a esta aseveración pero casi todos tenemos la sensación cabal del retroceso. Con los maestros argentinos ayunando o en huelga semipermanente, con la escuela pública al borde de la destrucción total, la autonomía universitaria y la gratuidad de la enseñanza amenazadas y el persistente recorte de recursos para la investigación, ¿cómo vamos a levantar este país que amamos?

Es común escuchar, en cualquier conversación, este punto de acuerdo básico: "La solución de todos los problemas argentinos pasa por la educación". Ah, muy bien, pero el acuerdo se mediatiza enseguida cuando se advierte que los procesos educacionales son muy lentos, demoran años y mucha inversión y, claro, las urgencias de la coyuntura etc, etc... El sistema educativo argentino, por décadas, tuvo un desarrollo notable, importante, formador de generaciones de hombres y mujeres que dieron lo mejor que tuvo nuestro país. Ese prestigio es alto todavía, y cualquier familia sabe que si el futuro está en algún lado es en la educación de sus hijos. No hay clase social que no lo estime así y que no valore y desee que sus descendientes crezcan en base al conocimiento por encima de cualesquiera otros valores. Pero a pesar de todo ello la Educación viene siendo la gran postergada a la hora de las decisiones. Y las dirigencias políticas y económicas avanzan en su paulatina destrucción y ya vimos cómo en el Fondo Monetario se planea embrutecernos más aún. De Menem para acá, todos los hombres del poder han llegado a considerar, y lo hacen de modo cada vez más recurrente y empecinado, el virtual cierre de las universidades públicas. Ahí está el auge de los "estudios" sobre la posible privatización de áreas, el gerenciamiento universitario, los arancelamientos encubiertos y el evidente deterioro de los presupuestos educativos que amenazan lisa y llanamente el funcionamiento universitario. Han convertido a la universidad pública en una fábrica de chicos que buscan "salida laboral", esa fórmula canalla. La universidad no está para dar salidas laborales, la universidad está para enseñar a pensar, para el conocimiento y el saber universal, para indagar el mundo y discutirlo. No para que preparemos futuros empleados idóneos para las empresas del sistema global.Hay que plantarse en lo logrado y defenderlo a rajacincha, y aún más: hay que exigir que la Universidad Pública y Gratuita sea el bastión de la resistencia cultural en la Argentina, para lo cual es urgente y es tarea de todos exigir que se acaben los ajustes, a la vez que se profundicen valores esenciales como la gratuidad de la enseñanza en todos los niveles. Es el único camino para seguir siendo una nación: mantener una educación solidaria, igualadora, no racista, no clasista y que enseñe a pensar y a cuestionar. Y gratuita. Sólo así se alcanzará la revolución democrática y pacífica que necesitamos los argentinos. Exigiendo lo que hay que exigir, como el aumento de los presupuestos educativos del Estado y el urgente redimensionamiento de los salarios docentes.

Todo debe analizarse y debatirse con pluralidad y pasión, de una buena vez, y descartando todo tipo de intereses sectoriales. Debe anteponerse el principio del interés educativo por sobre los intereses sindicales, magisteriales, políticos o financieros. Esto es fundamental, y no se piense, por favor, que esto no tiene que ver con la promoción de la lectura... Porque, ¿saben qué? En el contexto de lo que vengo diciendo, el problema es que se lee poco, cada vez menos, y que quienes ejercen el poder son decididamente pésimos lectores y por ende gentes muy ignorantes, y aunque la mayoría puedan ser profesionales con estudios universitarios es obvio que se embrutecieron con los años y tanto pragmatismo. Este vicio maldito de la no lectura es lo que echa a perder todas las posibilidades de la modernidad en la Argentina. Es lo que dificulta los cambios y fortalece la improvisación. Y arraiga la necedad en los ignorantes, por supuesto. No es inocente esta reflexión sobre los resultados destructivos de la fobia a la lectura. Del pueblo otrora orgullosamente culto que fuimos, hoy quedan solamente restos de soberbia (en el mejor de los casos recuerdos de aquellas glorias del saber y el conocimiento) y una masiva ignorancia en materia de mundo, de tecnología e investigación científica. Y la razón de ello reside, en gran medida, en el hecho de que dejamos de ser un pueblo lector como alguna vez fuimos. Dejamos de ser una nación entregada a la maravillosa curiosidad del conocimiento.
Aquella fama de cultos, de la que alguna vez gozamos los argentinos, se hizo trizas en un par de generaciones. Poco más de tres décadas de autoritarismo, intolerancia y oscurantismo (pienso desde Onganía hasta ahora) nos cambiaron totalmente: éramos un país casi sin analfabetos, pero hoy estamos rodeados de analfabetos funcionales. El campo educativo es el que menos ha importado a los sucesivos gobiernos y es el sector al que más se castigó. Hoy por lo menos un cuarto de la población argentina lee y escribe de modo primitivo y apenas funcional. Basta recorrer las periferias urbanas, basta adentrarse en lo que queda del viejo mundo agrario, basta profundizar temas y cuestionamientos con ciudadanos y ciudadanas de cualquier ciudad y actividad. Cuando ni siquiera hay cifras oficiales confiables, datos extraoficiales publicados en varios diarios, en 1989, indicaban que el 22% de la población argentina podía ser considerada analfabeta funcional. No quiero ni imaginar la cifra de este primer año del Siglo XXI. Todos sabemos que el analfabetismo ha crecido dramáticamente entre nosotros. Por eso no existen datos oficiales sobre alfabetización y analfabetismo en la Argentina. Lo cual es escandaloso y ruin. Por eso ni siquiera se hace un Censo Nacional como se debiera en la Argentina. Y cuando se hace, como en noviembre pasado, se lo emparcha aquí y allá y lo cierto es que aún no se conocen los verdaderos índices de analfabetismo, provincia por provincia. Y eso no es casual. Porque los que gobiernan saben que sus resultados serán vergonzosos y además les conviene mantener incluso la ignorancia acerca de la ignorancia. Pueden llenarse la boca hablando de Sarmiento, pero son la nulidad del pensamiento y la acción sarmientinos.

La lectura no ha dejado de deslizarse por la pendiente: en los años '50 los argentinos leían 2.8 libros por habitante/año; a mediados de los '90 bajamos a sólo 1.2 libros por habitante/año. Hoy quién sabe, me atrevo a decir que debemos estar por debajo de la unidad. La reciente Encuesta Nacional de Lectura (que realizó el Ministerio de Educación entre 2.400 casos en todas las provincias argentinas, entre febrero y marzo de 2001) demostró que el 41% de la población lee entre 1 y 4 libros por año, mientras que el 36% no lee ninguno. La ENL demuestra que el 40% de los encuestados admite que "en el pasado leía con más frecuencia que ahora", mientras que el 44% dice que no puede comprar libros. Además, el 46% nunca va a librerías y el 71% jamás concurre a bibliotecas. En contraste, mira televisión "todos o casi todos los días" el 78% de la población. Y de ese total más del 80% mira entre una y cuatro horas a la semana. Sí, hemos perdido esa costumbre de la libertad y la inteligencia. Leer -digo- como trabajo intelectual: entendiendo, interpretando. Eso es lo que necesitamos. Porque vivimos en un mundo en el que los signos ya no están solamente escritos; están en movimiento y lo zarandean todo. Hoy la televisión e Internet imponen discursos muchas veces difíciles de entender, o sospechosamente demasiado fáciles. Y casi siempre, autoritarios y embrutecedores. Basta escuchar el lenguaje coloquial de los argentinos, que se ha empobrecido hasta límites no sólo de indefensión sino de incomunicación. Lo vemos en las clases dirigentes, que no saben lo que dicen, que hablan de una cosa pero en realidad se refieren a otra, que practican el doble discurso, o sea la mentira y la confusión como estrategia. Y no me refiero solamente a las dirigencias políticas sino también a las sectoriales: los dirigentes sindicales, empresariales, militares, deportivos e incluso confesionales, hoy en día, hablan muy mal, con lenguaje muy pobre. Y yo quiero recordar aquí que las consecuencias del eufemismo, la mentira y la corrupción del lenguaje no son otra cosa que caminos hacia formas de corrupción lisa y llana.

Este es un problema central para nosotros. Es un problema gravitacional porque nos han embrutecido la República para sostenerse en el poder. Entonces debemos resistir. Necesitamos cambiar. Necesitamos hacer una revolución dentro de la democracia y la Constitución. Una revolución democrática y convencidamente no violenta, basada en el saber y el conocimiento. Tenemos mucho que hacer al respecto. Debemos recuperar la lectura de diarios en las escuelas, debemos volver a los libros, que son nuestro amigo más fiel, el único que supera al perro porque ni siquiera nos exige alimento a cambio. El libro solamente nos da. El libro es nutricio y generoso como una madre. Solo los estúpidos no lo entienden, igual que los que no leen por necios, por empecinados en la ignorancia, por pobres de alma. Como suelen ser los corruptos, los venales, los chorros por más discretos que sean y por mucho traje y corbata que se pongan. Es menester, es urgente, que la lectura vuelva a ser una preocupación central de la sociedad, y en eso tienen muchísimo que ver el Magisterio Argentino y la nueva Pedagogía de la Lectura. Se trata de restablecer la amistad superior entre la inteligencia y el libro. De recuperar el amor y el buen trato a nuestra lengua. De remozar las viejas cortesías elementales (decir gracias, pedir por favor, prescindir de la grosería como estilo coloquial argentino). Para que nuestro pueblo sea conciente de lo que dice y se lance a corregir las ferocidades de este tiempo de depredación educativa que se vive en las calles, las familias e incluso en las escuelas.
Y no crean que estoy haciendo solamente una enumeración de buenas intenciones. La emergencia de la lectura es todo uno con el país en emergencia que es la Argentina de hoy. Por lo tanto, trabajar por el Fomento del Libro y la Lectura es trabajar por la Educación como razón de Estado. Porque no hay educación sin Estado. No hay educación posible sin un Estado Responsable que la organice, la oriente y la dirija de acuerdo a los verdaderos y siempre vigentes intereses nacionales. La Educación, con la Salud, son las dos misiones básicas de todo Estado. Y decir esto no es una antigüedad. Mienten los supuestos modernizadores al servicio de la Banca Mundial cuando nos quieren hacer creer que la función del Estado puede ser reemplazada. Eso es mentira. Cuando el Estado Argentino fundaba escuelas y uniformaba con guardapolvos blancos a niñas y niños de todo el país, cualesquiera fuesen sus orígenes y condiciones sociales, la Argentina no sólo crecía en posibilidades y talentos sino también en su autoestima. Cuando el Estado Argentino se ocupaba de que los maestros fueran respetados referentes sociales en cada pueblo y en toda la campiña, y esos maestros podían vivir dignamente de sus salarios, este país acumulaba una reserva de energía formidable. Por eso el orgullo consistía en ir a las escuelas públicas, que eran las que daban la mejor educación porque sólo los repitentes, los burros y los hijos de ricos -pero vagos- iban a las escuelas privadas.
Aquella Educación Pública Gratuita, Solidaria, Igualadora, No Racista, No Clasista y que enseñaba a pensar, a cuestionar y a tener criterio propio: todo eso es lo que debemos recuperar y para ello primero hay que saber que es perfectamente posible recuperarlo. Es parte de la Resistencia Cultural y Educativa que muchos argentinos estamos llevando a cabo en estos años en que la Argentina entra en quiebra. Hay que empezar, pues, por ahí. Por luchar por el cambio de la asignación presupuestaria. Y para eso hay que remover a los gerentes. Y para eso hay que profundizar la revolución democrática y pacífica que los argentinos iniciamos en diciembre pasado. Hacer Cultura es resistir. Hacer Leer es resistir. En eso estamos y estamos a tiempo, y ¿saben por qué? Porque todavía el cambio en este país depende de nosotros. De ustedes, de mí, depende de cada uno de nosotros. Y en eso consisten la oportunidad y la esperanza. Muchas gracias.

‘La emergencia de la Lectura y la Lectura en emergencia’: texto leído por el escritor Mempo Giardinelli en el cierre del 5º Congreso de Promoción de la Lectura, 28º. Feria Internacional del Libro. Bs.Aires, 21 de abril de 2002. (El Aleph integró el Programa de disertaciones del mismo Congreso, con una ponencia propia).

Rescate (poesía)

Saltar al abismo
eligiendo el abismo,
quemarse en el propio fuego,
no usar las alas sólo
para bajar sin riesgo
y acunar un racimo
de dos tres nostalgias.
A duras penas eso
salva el final del día...

autor: Edgardo Ariel Epherra