27 abril 2008

UNA HISTORIA DE TERROR

Aprendimos con el escritor Abelardo Castillo que hay que comprometer la propia voz, seamos coordinadores de un Taller Literario, médicos o albañiles. Lo que sigue es una opinión sobre asuntos de vida o muerte que asedian a la ciudad donde vivimos, para que todos nos ayuden a encontrar indicios, fundamentos y soluciones. El problema es acuciante y todos necesitamos advertirlo.

La guerra de los mundos
BAHÍA BLANCA Y SU EXPLOSIÓN INDUSTRIAL

Tarde y muy mal, pero se supo: dos buques de tres cuadras de largo navegan hacia el puerto de Bahía Blanca, uno cargado con gas líquido, y otro que reconvierte ese combustible en gaseoso para enviarlo a un ducto del Polo Petroquímico. Los que defienden la operación dicen que viene con tecnología de avanzada, pero no está allí el eje del debate. Esos barcos llegan del primer mundo en medio de una improvisación más bien tercermundista, para trabajar en un puerto inseguro por la alarmante concentración industrial y urbana y por su larga historia de siniestros: aquí nadie muestra estadísticas en accidentología, pero todos recordamos los muertos en la explosión de un elevador, los derrames contaminantes, los escapes tóxicos y otros graves episodios que ya son comunes. Si esos barcos ingresan al puerto de Bahía Blanca, habremos alcanzado el registro más grosero en la amenaza ambiental que esta ciudad perfecciona hace décadas, y ahora puede coronarse en catástrofe.

OCULTAMIENTO SISTEMÁTICO
Contra la ley, varias carpetas técnicas del proyecto llevan membretes de confidencialidad, es decir que los responsables vedan información pública a la ciudadanía, y con refinado cinismo les piden a los vecinos que no hablen sin saber. Muchos temas fueron mañosamente sustraídos al debate, pero ahora se multiplican las discusiones, y hasta que no exista información específica todo indicio en los medios de prensa debe asumirse como prueba cabal. Las investigaciones periodísticas son serias y no sólo sugieren eventuales riesgos: subrayan una imprudencia temeraria. Se dice que esto subsanará el déficit de gas para la planta urbana, pero se sabe que ese déficit es crítico por el consumo que hace la planta industrial (todas las empresas del Polo). ¿Por qué tanto misterio y tanto apuro? Parece obvio que los barcos vienen a auxiliar un interés económico de sector en menoscabo de la salud pública.

HACER LO QUE NO SE PUEDE
Según datos que van confirmándose, este proceso de regasificación implica que los barcos permanezcan conectados por grandes mangueras, con circulación de nitrógeno, durante 40 a 48 horas. Se recomienda hacerlo a una distancia de 8 kilómetros de puntos de concentración urbana o industrial, pero en Bahía Blanca pretenden realizarlo con los buques amarrados al muelle de la empresa Mega, puerto de Ingeniero White, a metros del cual hay depósitos de amoníaco, sin considerar el asentamiento de barrios y escuelas vecinas. Claro que siempre se puede hacer peor: este procedimiento ocurrirá periódicamente, y en cada ocasión obligaría al cierre del puerto y el aeropuerto de la ciudad. Las prevenciones ‘confidenciales’ también aconsejan la inmediata evacuación del muelle y partida de los barcos a alta mar si el viento supera los 90 kilómetros por hora, cuando en Bahía Blanca cualquier vecino está habituado a convivir con ráfagas superiores a los 140 kilómetros. La prensa comenta que en ciertos gabinetes de seguridad, despachos públicos y privados ya se están cambiando las regulaciones, flexibilizándolas para permitir que se haga lo que no puede hacerse. Semejante insensatez movería a risa si no tuviese rumbo trágico: hemos ido de la globalización a la flexibilización y de allí a la regasificación, viviendo una vida cada vez más precaria por seguir el discurso del progreso mundial.

ALERTA CIUDADANA
El abogado José Conghos ocupa un alto cargo a nivel provincial, de incumbencia específica en temas ambientales. Cuando la polémica lo alcanzó en su despacho de La Plata, dijo que los barcos son seguros. Pero los vecinos del puerto no protestan por los barcos: les preocupa lo que traen, y lo que van a hacer con eso tan cerca de sus casas. Desde la capital provincial sostienen que no hay noticia de siniestros en esta operatoria, creada hace pocos años, pero olvidan meticulosamente el registro de alarmas ambientales que vienen provocando las industrias, junto a cuyos depósitos se quiere operar. Nadie puede desconocer el riesgo: como se verá en este informe, hasta el mismo funcionario se ocupó de denunciar falta de infraestructura y precariedad de controles (ni siquiera existen centros de asistencia para tratar quemaduras de poca complejidad). Eso en cuanto al puerto. Y acerca de los barcos, Conghos dijo que los responsables de la ‘regasificación’ tienen 90 días a partir de la fecha del certificado de aptitud ambiental, para que hagan un informe de riesgos. Esto es: primero extiende un certificado de aptitud ambiental, y después evalúa el peligro (¿no debería ser a la inversa?). La empresa privada naturalmente redactará el informe que la favorezca, y no va a autoinculparse: es como abrir la puerta del gallinero, y luego emplazar al zorro en 90 días para que nos informe sobre el impacto que va a generar su presencia allí. Pero estas son estrategias de distracción: mientras en La Plata obsequian ‘meses de gracia’ para un parcial informe, las dos naves estarían operando en el puerto bahiense durante mayo.

QUEMAR A LOS VECINOS
Si algo explota, no queda nada: es así el ‘efecto dominó’, que miran de reojo sectores científicos y de la salud, entre otros. Y parece muy probable que suceda, por la saturación de elementos peligrosos en la zona y por la sobresaltada historia reciente. En Bahía Blanca, quienes pensamos en la vida de nuestros hijos sólo podemos discrepar, con la mayor responsabilidad y fundamento. Un funcionario nos definió como ‘actores ocasionales que se suman al debate para sembrar el temor’. La actitud entristece por lo miserable: no puede agraviarse así a tantos vecinos comunes, que buscamos defender la vida lejos del oportunismo partidario, la conveniencia empresarial y la vocación agitadora: hemos nacido aquí, nos han forzado a convivir con una de las concentraciones industriales más grandes del continente, y a presenciar sus simulacros por demasiado tiempo. Entonces, sabemos de lo que estamos hablando. Quienes habitan el puerto, además, experimentan a diario el peligro, la degradación de su salud y la falta de planes de contingencia. Y para que no digan que hablamos sin saber, lo demostraremos con palabras del propio doctor Conghos, que es la autoridad.

UN NOMBRE Y UN NOMBRAMIENTO
A quienes habitamos el ojo de esta tropelía inminente nos queda una penúltima carta: confiar en la probidad de José Conghos, un funcionario del poder central que antes de obtener su nombramiento en La Plata tuvo un nombre en Bahía Blanca, conoce estas calles, y cultivó una trayectoria entre nosotros defendiendo la ecología. Es lógico pretender que alguien forjado en el derecho y la defensa del medio ambiente se comprometa con la vida de su comunidad: ‘Comunidad’ es el sitio donde uno mejor puede comunicarse, porque tiene más cosas en común, y probidad es hacer coincidir nombre con nombramiento (o renunciar a lo segundo). Confiamos en que este ex vecino nuestro no nos va a defraudar. Además, volver a casa luego de la función pública puede ser complicado, especialmente si el lugar donde crecimos y trabajamos es ceniza y escombros.

CONTROL ESTATAL CON AUSPICIO PRIVADO
Muchos funcionarios (y Conghos lo hizo) remiten controversias ambientales al veredicto de alguna universidad, lo cual no garantiza fallos asépticos: hay dos grandes casas de altos estudios en Bahía Blanca, que sufren asfixia presupuestaria como todas las universidades públicas, empujadas a la mendicidad para no cerrar sus puertas. Desde que estas entidades crean Fundaciones para captar dinero de sectores privados, no es serio ponerlas a fiscalizar a sus propios auspiciantes. En la misma cuerda, toda la población conoce otra falacia gastada por el abuso: sale más barato pagar campañas de educación vial, restauración de rosedales y coros de niños que invertir en seguridad industrial. Por eso existen tantas empresas reincidentes en agravios ambientales que apadrinan escuelas, clubes, guarderías. Una iniciativa vecinal propuso implementar el ‘Veraz ecológico’, para que las empresas multadas por contaminación, queden inhibidas de auspiciar actividades deportivas, artísticas, científicas y educacionales. Todos confiamos en que la Municipalidad, como poder autónomo, lo aplique. La transparencia es salud. Ya se destituyó a un intendente en Bahía Blanca, entre otras causas, por presunto cobro irregular de fondos que pagaban empresas del Polo Petroquímico, y eran ‘triangulados’ con una biblioteca barrial.

VINCULO CON LA VERDAD
Estas promiscuidades discursivas obligan a volver al doctor Conghos: cuando no era funcionario bonaerense y vivía en Bahía Blanca, él mismo firmó un artículo cuyos argumentos bastan para impugnar la llegada de los temidos barcos. Tal vez ahora, mientras aguarda que le escriban su informe de riesgo, quiera releer lo que publicó. Aquel texto suyo aparece en la revista ‘Vínculo’ del Colegio de Abogados (nº16, octubre de 2005): comienza señalando que “las inversiones industriales insinuaban grandes expectativas de trabajo y desarrollo para la zona; sin embargo finalizadas las mismas comenzaron a evidenciarse todos los inconvenientes que ocasionaban a la comunidad”. Después agrega que “tampoco los simulacros ni los discursos sobre prevención equivalen al cumplimiento riguroso de las normas internacionales”. Y se refiere a los repetidos escapes de gases venenosos: “En el más grave accidente un escape de cloro en forma de nube tóxica amenazó a la ciudad, pero se desvió hacia el mar gracias a un cambio en la dirección del viento. Eso salvó la vida de miles de personas”. Así cierra el dr. Conghos esta parte de su columna, subtitulada “Vivir por casualidad”. Dice: “Los accidentes aumentaron la concientización respecto del riesgo que existe para toda la ciudadanía de Bahía Blanca, y demostraron que los mecanismos de respuesta a este tipo de emergencia: Defensa Civil, Bomberos, Hospitales, Policía, etc, no se encuentran a la altura de las circunstancias”.

SI ASÍ NO LO HICIERE
Desde 2005, cuando el actual funcionario escribió aquella nota desde el llano, aumentaron las concentraciones de actividad industrial en el puerto, pero la logística de asistencia se mantuvo insuficiente (o más precarizada). Los niveles de peligro ya habían superado lo razonable, y por eso el doctor Conghos recordaba en su vigoroso artículo la ley provincial 12.530, advirtiendo que “la radicación de nuevos emprendimientos (…) estará condicionada a la evaluación de la capacidad de absorción de la nueva carga considerando los niveles ya existentes, es decir el impacto que la misma tendrá, atendiendo a los impactos existentes”. La jerga tecnicista y la maña jurídica no alcanzan a ensombrecerlo: esta ley ordena atender el impacto ambiental que ya sufre una zona, antes de autorizar nuevos emprendimientos por ‘seguros’ que fuesen. Después de alertar sobre el compromiso del Comité Técnico Ejecutivo para que vigile a las empresas (“de su funcionamiento real depende sin exageración la vida de todos”), el columnista ecológico, que aún no era funcionario de la gobernación, reclamaba “una decidida acción de cada Poder Ejecutivo involucrado, antes de que empeore la conflictividad o un accidente industrial más grave nos recuerde que el principal valor a resguardar es la vida humana”. En lo que le toca, el autor de tan meduloso análisis puede asumir hoy mismo ‘una decidida acción’, y resguardar ‘la vida humana’ de quienes vivimos aquí, porque en este conflicto él tiene poder, y debe ser ejecutivo, ya que está involucrado.

Edgardo Ariel Epherra
Asociación Cultural 'Prolibro'
ONG, Pers. Jurídica nº 15.315

17 abril 2008

Mayo, mes de acontecimientos para El Aleph

LA NOTICIA
Una delegación de 30 autores de la ciudad de Bahía Blanca realizará intensas actividades en mayo próximo en Buenos Aires. Se trata de integrantes del Taller Literario El Aleph, emprendimiento coordinado por el escritor Edgardo Ariel Epherra, que llega a la Capital con una rica agenda de encuentros institucionales y de divulgación.

EL MOTIVO
Estas actividades se organizan en el marco de la celebración de las dos décadas de trayectoria del Taller El Aleph, que cuenta con apoyo del Instituto Cultural de Bahía Blanca, y auspicios del Concejo Deliberante de esa ciudad y la Fundación Internacional Jorge Luis Borges.

CON MARÍA KODAMA
El viernes 2 de mayo a las 11.00 hs los talleristas visitarán la Fundación Internacional Jorge Luis Borges para reunirse con su presidenta, la señora María Kodama, a quien obsequiarán un ejemplar del libro 'La vida de la obra', antología de reciente edición que ofrece poemas y cuentos escritos durante el último ciclo. Además de compartir información sobre los proyectos para 2008 en El Aleph, se planteará allí la posible creación de una Filial de esa prestigiosa entidad en Bahía Blanca, como existe en varias ciudades del mundo.

LANZAMIENTO EDITORIAL
El sábado 3 de mayo a las 10.30hs. en Ayacucho 357 tendrá lugar la presentación oficial del libro 'La vida de la obra', en el auditorio de la Editorial Dunken. El acto es para todo público, con entrada libre y gratuita e invitados especiales del ambiente literario.

FIRMA DE EJEMPLARES EN LA FERIA DEL LIBRO
Por la tarde, a las 15 y a las 17 hs, en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, predio de la Sociedad Rural (Palermo), los autores firmarán ejemplares en el Stand de la Editorial Dunken.

CHARLAS DE DIVULGACIÓN
El mismo sábado 3 de mayo a las 19 hs, en el stand de la Fundación Internacional Jorge Luis Borges de la Feria, los bahienses realizarán una promoción de su obra y diálogo abierto con el público para informar sobre las actividades del Taller.

EN RESUMEN
Esta agenda de trabajo, y la larga historia que la motivó, confirman que el Programa de Talleres Literarios El Aleph está entre los más calificados en su género, tanto en actividades de estímulo y formación como por su producción de libros de reconocido nivel.